Autor crítica:
BEGOÑA DEL TESO
Un hombre sin historia, un ser anodino de esos en quien nadie se fija (a no ser una mujer fatal que lo necesita para meterle en un gran lío, usarlo como cebo y, lógicamente, siguiendo la ley de la naturaleza de cualquier mujer fatal, abandonarlo después de haberlo exprimido) verá cómo su serena, somera, tranferible e impersonal vida se ve zarandeada, desbarajustada, descalabrada, cuando la novia de un magnífico estafador le conquista para librar a su hombre de la incansable persecución de un policía infatigable.
Con esos mimbres, el cine francés es capaz, muy capaz, de montarse una película negra, oscura, polar, criminal, en la mejor tradición del buen thriller galo. Porque, además, recurre a otro puñado de elementos que jamás fallan en un film oscuro: hay un tren, un TGV (primera clase, por supuesto), en el que sucede el primer encuentro/encontronazo; está la Costa Azul, está el hotel Carlton, están las curvas de la Provenza. Y está el propio estafador. El cine francés siempre ha sabido servirse de y honrar a los criminales de guante blanco, sólo hace falta recordar aquel Stavisky de Belmondo y Resnais. Sí, el cine francés sabe mover muy bien sus piezas, sus paisajes, sus personajes, para construir un mecano que, a pesar de ser imperfecto, tramposo, engañoso, funciona bien a lo largo de los 90 minutos que dura El secreto de Anthony Zimmer.
Porque mira que el filme de Salle está lleno de agujeros negros, trampas sin salida y recovecos de los que no escapa con vida ni el mismo guionista. Mira que el libretista (a la sazón también director) intenta epatar y atribular al espectador con un golpe de mano, un golpe de timón, un volantazo final, que sólo le sirve para que el público reconozca que por mucho y bien que la película le haya atrapado, se trata de un fuego de artificio cuya mecha ha sido prendida por un cineasta que se cree lo más de lo más. El más listo, el más fachendoso, el más de todo todo. Es lo chungo de tantas películas pespunteadas de encuentros, desencuentros, coartadas, disfraces, mentiras nada piadosas, verdades que nunca lo son. Al final se les nota demasiado el artificio, el armazón, la pirotecnia, la falsa brillantez. Pero hasta el final, funciona. Casi.
Qué puntuación le das? Opina!