Tras una fantástica despedida en su aldea natal en Kazajistán, Borat hace un largo viaje hasta los Estados Unidos de América para empezar a trabajar en el documental.
Está acompañado por su obeso e ineficaz productor Azamat Bagatov. Azamat comenta: “Me involucré en el proyecto por mi vasta experiencia en la industria del cine y la televisión; de hecho durante los últimos veinte años he visto en persona veintisiete programas. También me dieron el trabajo porque soy el único productor que hay en Kazajistán”.
Borat viajó a los Estados Unidos al estilo Azamat, que no es gran cosa. “Volamos con Kazakh Airways”, recuerda Borat. “Azamat iba en la bodega, con todo el equipaje, los animales y los judíos, mientras que yo viajaba en primera clase, lo cual significa que cuando se pasaba la bolsa retrete, fui la sexta persona en poner allí mis deposiciones”.
No se reparó en gastos a la hora de llevar la película a la gran pantalla. “Este documental fue la película más cara que jamás se haya hecho en Kazajistán”, dice el intrépido reportero. “Costó 48 millones de tenges (el equivalente a 5.000 dólares americanos, unos 4.100 euros). El Ministro de Información logró reunir el presupuesto vendiendo uranio a unos hombres de aspecto árabe”.
Larry Charles, la fuerza creativa detrás de las señeras series “Entourage”, “Curb Your Enthusiasm” y “Seinfeld”, se incorporó al proyecto como director. Al igual que Jay Roach, Charles también era un gran fan del trabajo de Baron Cohen. “Hay una gran intensidad y una sapiencia increíble en las interpretaciones de Sacha, así como una indiscutible osadía en ellas”, afirma Charles.
A Charles le maravillaba la habilidad de Baron Cohen para seguir siendo su personaje a lo largo de la producción, incluso durante las conferencias del cineasta. “Sacha como Borat era siempre real, creíble, complejo y espontáneo. Nunca he visto una interpretación como ésa”.
“Nuestra colaboración funcionó a muchos niveles”, continúa Charles. “En nuestras reuniones creativas, hablaba tanto con Sacha como con Borat, lo cual a veces resultaba desconcertante, pero siempre divertido. Comprendí por qué Sacha hacía esto. Tenía que estar concentrado en el momento, y pese a ello mantener también cierto distanciamiento, siendo consciente de sí mismo. Logró mantener un delicado equilibrio”.
La productora ejecutiva Monica Levinson dice que la producción tuvo un estilo de realización de verdadera guerrilla. “Todo lo que teníamos era un equipo de ocho personas, incluyendo a Sacha, a una persona de sonido, a los cámaras, a Larry Charles y a un ayudante de producción. Todos nos movíamos en una furgoneta, seguidos por una camioneta que llevaba todo el equipo”.
Borat empezó su odisea de costa a costaen ‘Nuevas York’, donde ve por primera vez un coche subterráneo, un ascensor y un grupo feminista. Luego, hay una revelación que pone patas arriba sus planes. “Aunque inicialmente habíamos planeado quedarnos en Nueva York, por una razón que no puedo decir, tuvimos que irnos a California”.
Al no poder (o tener prohibido) volar, Borat tuvo que aprender a conducir. “También tenemos coches en Kazajistán”, señala. Ahora son muy modernos ¡algunos de ellos alcanzan velocidades punta de 190 kilómetros a la semana! También son mucho mejores que los coches occidentales porque cuando el motor tiene años te lo puedes comer. Fue interesante ver si los coches americanos eran tan sofisticados”.
“Estaba muy nervioso al sentarme solo en un coche con mi profesor de autoescuela”, continúa Borat. “En mi país, sólo hay un caso en el que dos hombres viajan juntos en un coche, es cuando van a las afueras del pueblo a hacerse bang bang en el culo”.
Para filmar la aventura del personaje de costa a costa, gran parte de la cual se hizo en un camión de helado, los realizadores de BORAT también viajaron a Washington, D.C., West Virginia, Virginia, Mississippi, Texas, Louisiana, California, Oklahoma, Alabama, Carolina del Sur – y Rumanía.
En muchas localizaciones, el estilo de guerrilla de la producción y su forma de rodar “filma y corre” atrajeron el interés de diversos oficiales de policía.
En Nueva York, por ejemplo, se emitió una orden de arresto contra Baron Cohen. También escapó por los pelos de dar con sus huesos en la cárcel mientras rodaban una secuencia en un hotel local. (Con anterioridad, Baron Cohen había sido advertido de que abandonara el estado).
Monica Levinson y el primer ayudante de dirección y jefe de la unidad de producción Dale Stern tampoco se fueron de rositas; fueron arrestados por la policía en Nueva York. La producción había tomado prestados de un hotel de la ciudad un teléfono, un despertador y una colcha para usarlos de atrezzo. Aunque los cineastas tenían un contrato que les autorizaba a rodar y una póliza de seguro de cinco millones de dólares para cubrir posibles pérdidas y robos, la policía de Nueva York continuó con los arrestos. Posteriormente, cuando Levinson y los miembros del equipo técnico estaban siendo interrogados, vio a Stern comerse una hoja con los nombres y números de teléfono del equipo de realización para protegerse frente a posibles acciones legales. (Los dos arrestados fueron al final puestos en libertad sin cargos).
“La noche de Monica entre rejas subió el listón de sacrificios de un cineasta en aras de su obra”, afirma Jay Roach.
En otra ocasión, doce coches de policía rodearon el camión de helados con el que Borat cruzó gran parte del país. Las autoridades pretendían encontrar e interrogar a Baron Cohen, sólo para descubrir que de nuevo se había escapado por los pelos; esta vez en otro vehículo del equipo.
El FBI siguió a menudo a los realizadores, de quienes los residentes de diversas ciudades y pueblos sospechaban que eran terroristas. En la capital del país, el Servicio Secreto interrogó a los realizadores en el exterior de la Casa Blanca, y en una localización en Louisiana, la policía estatal investigó al extraño grupo que aparentemente estaba rodando un documental. De nuevo, la determinación de Baron Cohen para seguir encarnando su personaje fue alucinante (incluso al enfrentarse a los interrogatorios e indagaciones del Servicio Secreto y de la policía estatal). “Nunca desveló que todo esto no era ‘real’”, dice Larry Charles.
Borat aprendió muchas lecciones en su peregrinaje, algunas de ellas no sin dificultades. “En mis viajes, he aprendido muchas cosas nuevas sobre América. Por ejemplo ahora ya no es legal disparar a los Pieles Rojas. Una vez más, presento mis más sinceras disculpas al personal del Casino Potawotomi de Kansas”.
Allí donde aterrizaba Borat, dejaba una profunda huella a su paso. En Washington, D.C., bailó en un desfile del Orgullo Gay – “Muchas gentes estaban muy simpáticos conmigo en América. En Washington, un tipo en bañador me cogió la busherka”, exclama Borat. Pero sus viajes por el Sur dejaron un impacto especialmente profundo tanto enBorat como en los lugareños.
Baron Cohen, como Borat, indignó a los espectadores de un rodeo en Salem, Virgina, al cantar el “himno nacional” kazajo con la melodía del himno americano. Tras la respectiva traducción, un grupo de iracundos vaqueros intentó rodear a caballo la furgoneta del equipo con la intención de lincharles.
También en el Sur, Borat intentó entender el arte americano de ir de compras; siendo lo más extraño de todo la práctica de pagar cantidades ingentes de dinero por cosas y cachivaches llamados “antigüedades”. En una pequeña tienda de antigüedades, Borat se muestra increíblemente patoso y se las ingenia para arrasar con cientos de dólares en artículos.
En Birmingham, Alabama, Borat fue a un banquete, donde esperaba aprender el fino arte de la buena mesa y la etiqueta. La hospitalidad sureña no paró ahí. “Mientras estábamos en el Sur, nos cruzamos con un grupo de soldados que estaban recreando las Guerras Civiles Americanas. Es muy parecido a la recreación de la Masacre de Tishniek que se hace en Kazajistán, en la que todos los años se va a la ciudad de Tishniek para masacrar a sus habitantes. ¿Por qué no?”.
El productor Azamat tuvo preocupaciones mucho más pragmáticas durante su estancia en el Sur. “Lo más difícil de rodar allí fue encontrar película en Mississippi para nuestra cámara Super 13 mm Krasnogorsk de 1912”, señala.
Éstos son algunos de los muchos hechos destacados que tuvieron lugar durante las aventuras de Borat en los Estados Unidos. Pero la historia termina donde empieza; en la ciudad natal de Borat, Kuczek, Kazajistán. Un pueblo gitano a dos horas al norte de Bucarest, en Rumanía, se empleó para ubicar Kuczek. Con el bellísimo telón de fondo de las Montañas de los Cárpatos, el equipo se encontró trabajando en medio de animales y ganado campando a sus anchas por las calles. Y el equipo de BORAT a menudo no pudo disfrutar de lo que es tener agua corriente. “Trabajar en esta villa quedaba bastante lejos de lo que es nuestra vida en Los Ángeles”, señala Larry Charles. “A pesar de todo, resultó estimulante y excitante”. Agradeciendo la amabilidad y cooperación de los lugareños, la producción y Baron Cohen donaron ordenadores, mochilas, material escolar y libros a la escuela local.
En un momento dado, los cineastas habían pensado en rodar esas escenas en unset de estudio de Hollywood. “Pero nos dimos cuenta de que no podríamos tener ‘dirección artística’ en esa villa”, reconoce Charles. “No puedes encauzar artísticamente a un caballo, un cerdo o vestir una cabaña mal construida. Así que no tuvimos que fingir que estábamos en el pueblo de Borat; ¡estábamos allí!”.
El mismísimo Borat no puede estar más contento de que su documental esté finalmente listo para ser estrenado en los Estados Unidos de América, pero nos recuerda que ya se ha estrenado en su país natal una primera versión de la cinta. “Esta película ya se ha estrenado en Kazajistán y ha sido un gran éxito”, exclama Borat. “Le arrebató el primer puesto en taquilla a la película de Hollywood, ‘King Kong” – que ha sido la número uno en Kazajistán desde que se estrenara en 1932”.
Pero Borat advierte a los espectadores americanos que van a llevarse más de un susto. “Espero que vosotros los americanos vean mi película, pero por favor que tengáis en cuenta que dado que contiene lenguaje obscena, violencia innecesaria y un primer plano de la bishkek de un hombre, le han dado la calificación más restrictiva que hay en Kazajistán, que es la de no autorizada para menores de 3 años”.
“También esta película ha sido muy controvertida en mi país porque es muy antisemita; sin embargo, nuestro censor consideró que había suficientes muestras antisemitas como para permitir que se estrenara”.
Pero fueran cuales fuesen los obstáculos a los que Borat hubo de hacer frente a la hora de hacer y estrenar su película, está emocionado con la perspectiva de ver que finalmente llegue a los Estados Unidos. “Mi película se estrena al final en América”, concluye. “¡Choca esos cinco!”. |