Otra de las divas del Reino X: Ginger Lynn, que llegó a convertirse en la reina del vídeo porno, en los primeros años de esta modalidad de difusión de este tipo de cine.
Igual que algunas de sus compañeras del mundillo, Lynn dejó su pueblecito del norte por irse a la meca del cine, abandonó el gélido Illinois por la soleada Claifornia, donde empezó posando para la revista Penthouse (por 150 dólares al día allá por 1983).