Janine Lindemulder
Esta rubia californiana da el prototipo de actriz porno de la última época salvo por un pequeño detalle: jamás ha protagonizado una penetración delante de una pantalla.Sus números lésbicos son una fórmula necesaria para ella para mantener su "virginidad" cinematográfica en virtud de la promesa de fidelidad que le hizo a su marido antes de separse de él, claro está, en 1996.Se mantuvo así de impenetrable hasta el año 2000, en que dejó el negocio del porno para dedicarse al baile erótico.