Si hay algo que caracteriza de forma contundente la carrera de Sarah Young ha sido el volumen masivo de sus pechos.
Una delantera, propia al parecer, que la hizo famosa internacionalmente.
Un fotógrafo se la encontró en la parada de un autobús cuando apenas contaba con quince años. Con el permiso de sus progenitores consiguió que posara desnuda y desde entonces su vida cambió. Las fotos terminaron en las manos de Hans Moser, el productor de cine porno alemán, con el cual rodó más de cuarenta películas del género y de paso se casó con él.