26.11.2007
CARLOS REYGADAS. DIRECTOR DE CINE
«El cine, como un cuadro, es el reflejo de una visión individual con valores y sentimientos»
El realizador mexicano, uno de los homenajeados del Festival, llegó ayer a Gijón para mantener un encuentro con el público y presentar 'Luz silenciosa' Premiado en Cannes y en Huelva, defiende un arte basado «en los sentidos»
JORGE RODRÍGUEZ
Con la resaca de los premios recibidos en el Festival Iberoamericano de Huelva al mejor largo y al mejor director, Carlos Reygadas llegó ayer a Gijón, a tiempo para la proyección de su última película, 'Luz silenciosa'. Admirador de Arturo Ripstein y de Abbas Kiarostami, este director mexicano poco a poco ha conseguido abrirse hueco y aportar su punto de vista, casi único, de entender el séptimo arte. Ése que le confiere su forma de trabajar -sólo lo hace con actores desconocidos- porque para él, la esencia del cine radica en que «los sentidos perciban lo que ven y lo que oyen como real».
Una lealtad y fidelidad hacia «la verdad fotográfica y auditiva» que defiende sin concesiones. Ampara, también con firmes convicciones, una dedicación plena y exclusiva cuando se pone tras la camára. «Lo único que creo es que hay que entregarse totalmente a una película, más que seguir formatos y libros de instrucciones», apunta con voz pausada y relajada, siempre seguro de sí mismo en cada defensa de un argumento.
Dice José Luis Cienfuegos, director del Festival de Cine, que el evento gijonés tenía «una deuda pendiente» con Reygadas por no haberlo incluido antes en la programación. Cinco años han trascurrido desde su primera película, 'Japón' (2002), hasta su desembarco en las salas de cine gijonesas con 'Luz luminosa' (2007), con 'Batalla en el cielo' (2005) entre medias como paso intermedio en su filmografía. Tres filmes muy alejados de la programación habitual que muestra la cartelera gijonesa cuando no hay un festival entre medias.
«Lamentablemente vivimos en un mundo en el que se promueve el consumo a través de la publicidad y donde la acumulación de poder cada vez te arrasa más, con menos espacio para las cosas pequeñas en el cine y en otros campos», afirma Reygadas, empleando las palabras justas y adecuadas, como cuando emprende la tarea de escribir un guión y de dirigir uno de sus filmes, esos que, según cuenta, hace para «tocar a individuos y personas», no para obtener reconocimiento. «Eso es lo importante para mí, y me consta que ha ocurrido por el contacto con ciertos espectadores», añade.
Mantiene que mientras pueda seguir haciendo películas para una parte de este público «estaré seguro de cumplir con mi deber». Una 'obligación' que se impone para «compartir diálogos» con el espectador, para «encontrar un sistema viable dentro de lo que haces que te permita sobrevivir».
Una supervivencia que le mantiene con entusiasmo por seguir trabajando y quizás, con más motivaciones, como expresa a la hora de incidir en su creciente gusto por el montaje cinematográfico. Preguntado por su carácter multidisciplinar, huye de confusiones con una sencilla comparación.
«El cine no es como una fábrica de refrescos, donde rellenas las botellas, pones las tapas, haces la publicidad... Al igual que un cuadro o una sinfonía, es el reflejo de una visión individual que implica sentimientos y valores. Lo que visualizo en mi cabeza es lo que quiero transmitir», sentencia el director, guionista y productor mexicano, de visita por unos días en un acontecimiento que considera «el festival español de mayor repercusión cultural».
Otra de sus convicciones, como cineasta y como espectador, se basa en la diversidad y en apoyar la «creación humana» por encima de banderas u otros criterios. Reflexión que le permite expresar que cuando hace una película y se pone a dirigir es «como si cerrara los ojos y tuviera una fantasía: esa es la forma en que lo siento». Siempre con la franqueza que denotan sus palabras, Reygadas asegura cada película suya tiene «un principio y un fin en sí misma» y se despide con una comparación: «Cuando has besado o acariciado a alguien muchas veces siempre lo haces mejor que al principio, porque te sale de dentro y es algo que vas aprendiendo. No piensas en cómo lo harás la próxima vez, porque no es una técnica». Hábil recurso con el que el director concluye su lección sobre cine . |
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