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1936. Tras una peligrosa y espectacular huída, el astuto profesor de arqueología Indiana Jones (Harrison Ford) consigue sustraer el ídolo del Templo de los Guerreros Chachapoyan, situado en la selva peruana. No obstante, poco le dura el momento de gloria, ya que a la salida le espera su enemigo Rene Bellog (Paul Freeman), un engreído y tramposo arqueólogo que, rodeado de varios nativos, le roba el tesoro por la fuerza. Jones consigue huir, aunque con las manos vacías. |
De regreso a EE.UU., recibe por parte de la inteligencia americana el encargo de investigar los sospechosos movimientos de los arqueólogos nazis. El protagonista descubre que los vástagos del III Reich están buscando el Arca de la Alianza, un cofre que según la Biblia guarda las dos tablas donde el propio Dios entregó por escrito los diez mandamientos a Moisés en el Monte Sinaí, y cuyo supuesto poder devastador ha despertado el interés de Hitler. Jones comienza por tratar de localizar a Abder Wood, antiguo mentor suyo y poseedor del bastón de Ra, único instrumento capaz de determinar la posición exacta del arca. |
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Sus pasos le llevan a Nepal, donde averigua que Wood ha sido asesinado por los nazis. No obstante, encuentra a su hija Marion (Karen Allen), antigua novia suya a su vez, que guarda secretamente el bastón. Aunque al principio se muestra reticente, decide acompañar a Jones tras perder la taberna que regenta a manos de los matones alemanes. Ambos viajan hasta Nepal, donde se reúnen con Sallah (John Rhys-Davies), viejo amigo y fiel aliado, para descubrir que Bellog ha traicionado sus raíces y trabaja para los nazis.
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Con este argumento, arrancaba en 1981 una saga que se convertiría en una de las más rentables de la historia del cine, a la vez que otorgaba al séptimo arte uno de sus mayores iconos: Indiana Jones. Valiente, arrogante, testaduro e ingenioso, el doctor Jones juega a vivir una doble vida: por un lado, el serio profesor de arqueología asediado por sus alumnos, decidido a quitar literatura y mitología en sus clases a la ciencia a la que ha entregado su vida. Por el otro, el aventurero desaliñado capaz de meterse en los más sórdidos y peligrosos escondrijos con tal de conseguir las más variopintas reliquias. Junto a él, sus característicos fetiches: sombrero, látigo, barba de cuatro días. George Lucas y Steven Spielberg se habían aliado para dar a luz una productiva creación: ajustándose a los 20 millones de dólares de presupuesto, consiguieron recaudar 242,3 millones sólo en Estados Unidos y 384, 1 millones en todo el mundo. Había nacido una leyenda.
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