Entre las más populares trifulcas entre estrellas destacan las de las hermanas Joan Fontaine y Olivia de Hawilland, que se aseguraban el alojarse en hoteles distintos cuando acudían a la ceremonia de los premios, o la eterna bronca entre Bette Davis y Joan Crawford , que a mediados de los 40 se convirtió en una lucha por cuál de las dos lograba una estatuilla -Crawford lo logró en 1946 por " Alma en suplicio ", aunque Davis ya lo había conseguido dos veces en los años 30-. Ambas coincidieron en " ¿Qué fue de Baby Jane? " en 1962, aunque sólo Bette Davis logró ser candidata.
Joan Crawford se tomó la revancha cuando, al arrebatar el premio a su enemiga pública, una Anne Bancroft ausente en la ceremonia, se las arregló para recoger el galardón en su nombre y actuar como si hubiese sido ella la ganadora del mismo, convirtiéndose en la estrella de la noche y la que recibió los aplausos, algo que sacó de quicio a Bette Davis, como ella misma aseguró años después.
En una gala de estas características es inevitable que sea el momento de entrega y recogida de premios el que más anécdotas proporcione.
Louise Fletcher agradeció el Oscar en 1976 por " Alguien voló sobre el nido del cuco " en el lenguaje de los signos, en honor a sus familiares sordos, dejando al auditorio en completo silencio durante varios segundos.
Y todos recuerdan cuando una mujer india rechazó en nombre de Marlon Brando su premio por " El Padrino " en 1973 para así denunciar el tratamiento que su raza recibía en el cine estadounidense.
Uno de los momentos más incómodos sucedió en 1933, cuando Will Rogers anunció el premio a mejor director y dijo: "Vamos Frank , sube a recogerlo", por lo que Frank Capra , el candidato favorito por la crítica con " Dama por un día ", se levantó del asiento y se dirigió al escenario sólo para descubrir que el verdadero ganador era otro Frank: Frank Lloyd , que optaba al premio por " Cabalgata ".