

|
HOMER SIMPSON es un hombre sencillo. Un hombre que a través de un proceso extenuante de pruebas y errores, ha demostrado que incluso las metas más altas que uno se plantea son alcanzables — siempre que uno las coloque lo suficientemente bajo.
Homer domina a la perfección los pormenores de su empleo en la Planta de Energía Nuclear de Springfield, habiendo sido despedido y vuelto a contratar para el mismo puesto innumerables veces. A pesar de que Homer es a menudo la piedra estúpida que bloquea las ruedas de las enloquecidas maquinaciones del señor Burns para lograr más dinero, el señor Burns nunca es capaz de recordar el nombre de Homer.
Homer está igualmente atrapado en medio de un clásico ciclo generacional de paternidad. Habiendo sido constantemente corregido y menospreciado por su padre, Homer se esfuerza por dar su apoyo a su propia familia colmándoles de indiferencia y vagas expresiones de cariño.
En consecuencia, Lisa se siente excluida, Bart se comporta de forma antisocial y, por lo que afecta a Homer, Maggie raras veces puede decirse que exista. Pero Homer siente un profundo amor y una intensa devoción hacia su esposa y sus hijos… cuando se le ocurre tal cosa. Cuando Marge se niega a escarbar en el vertedero, Homer promete traerle algo bonito. A decir verdad, Homer pasa todo el tiempo que puede cantando las alabanzas de Marge entre rondas de cerveza en la Taberna de Moe. Bueno, si es que logra recordar la letra de ese canto de alabanza.
La Taberna de Moe es la hogareña segunda casa de Homer; un lugar en que le reciben con los brazos abiertos tanto los que le desean el bien como quienes le desean el mal, siempre que invite, lo que no sucede a menudo; un lugar donde puede relajarse, rascarse con sus llaves, sonarse la nariz con la camisa y beber vaso tras vaso de cerveza rica, rica.
Un lugar donde, después de unos pocos tragos y de uno o dos huevos en escabeche, cualquier cosa parece posible, hasta sus descabellados planes para enriquecerse rápidamente. Después de todo, la vida es demasiado corta para hacerse rico lentamente. |
MARGE SIMPSON simplemente fue atrapada haciendo la cola equivocada. Marge es el centro emocional de la familia, la dulce, azucarada gelatina de la rosquilla de los Simpson. Como tal, es incomprensiblemente comprensiva, implacablemente optimista y presta un apoyo que es alarmante. Sus extraordinarias habilidades para llevar una casa obran milagros. Puede convertir viejos huesos de pollo en collares; sobras, en guisos y una invasión de hormigas bravas en un circo de insectos tan educativo como divertido.
Aunque Homer es egocéntrico, Marge se le mantiene fiel. Debe ser amor. Y, además, Homer la necesita desesperadamente, la ama profundamente y se esfuerza al máximo para darle todo lo que necesita. En medio de las incontables meteduras de pata de Homer, Marge nunca pierde la esperanza, sustentada por su inacabable colección de frases que guían su vida (a saber: “La mayoría de las mujeres te llamarán boba por pensar que puedes cambiar a un hombre — pero esas mujeres son unas rajadas.”).
Marge puede sentir miedo a lo desconocido, pero sus firmes convicciones morales le han permitido superar su necesidad de conformarse. Ello ha impulsado sus campañas, realizadas sin ayuda de nadie, contra el Monorraíl de Springfield; para frustrar la candidatura a gobernador del señor Burns, y para poner fin en poco tiempo a la violencia en los dibujos animados de “The Itchy & Scratchy Show”, financiando a S.N.U.H., (Vecinos de Springfield a Favor de la No Violencia, la Comprensión y la Ayuda). Pero el grueso de su energía se dedica al cuidado de su familia. Una tarea abrumadora, porque a pesar del amor que siente por ellos, la deja hecha unos zorros. Pero, como Marge diría, los Simpson no pueden permitirse elegir. |
 |
 |
BART SIMPSON quiere tenerlo todo y, habitualmente, consigue lo que desea, que a menudo es más de aquello con lo que contaba. Aunque muchos acusen a Bart de depender en exceso de su segundo padre, la televisión, tiene muchos intereses aparte de ella, como comer helado delante del centro de adelgazamiento, perfeccionar el arte de escupir y sentarse en el tejado con un bate de béisbol para alejar a los OVNIS. Descartado por muchos como un alborotador impenitente, Bart mantiene cada día una feroz lucha con su conciencia. En realidad, su máximo temor es que su buena conciencia acabe siendo más fuerte que él.
Bart es una persona práctica. Vive en el presente, parándose raras veces a considerar las consecuencias de su insaciable curiosidad. Alimentadas a menudo por la almibarada exquisitez de un Squishee del Kwik-E-Mart, las energéticas aventuras de Bart mantienen a la familia alborotada. El trato con él puede ser toda una lucha. Homer se esfuerza por no perder la calma; Lisa se esfuerza porque le presten atención y Marge, por apartar los dedos de Homer de la garganta de Bart. Por otra parte, Bart comparte la afición de Homer por la comida basura, la conducta descuidada, y las bromas; admira, y a veces se apoya, en la inventiva y el cerebro de Lisa, y aprecia la cocina de Marge y su amor a toda prueba.
La carrera de Bart en la Escuela Elemental de Springfield es igualmente tempestuosa. Junto con su amigo íntimo, Milhouse; el cerebrito Martin Price; el abusón Nelson y una caterva de otras mentes escasitas, Bart hace que la vida resulte fácil de abandonar para la señora Krabappel, su profesora de cuarto curso. Ha sido candidato al puesto de presidente de la clase con el programa “Más Amianto”; ha sustituido las píldoras de control de natalidad de la señora Krabappel con Caramelos de Menta; se ha burlado abiertamente del Director Skinner usando su pseudónimo de graffiti, El Barto, y ha incitado a los alumnos a rebelarse con su camiseta de “Abajo la Tarea”. Sus sentimientos acerca de la escuela podrían quedar mejor recogidos en uno de sus sueños favoritos, en el que la Escuela Elemental de Springfield es devorada por hormigas mecánicas gigantes. |
LISA SIMPSON es un modelo de buena conducta, ciudadanía y creatividad. En consecuencia, le resulta difícil encajar en cualquier sitio. En casa, es la conciencia familiar de los Simpson, la aleccionadora voz de la corrección política y el alma de la razón. Por tanto, la ignoran. A no ser que, naturalmente, su inteligencia pueda ser utilizada para promover uno de los disparatados planes de Homer o de Bart. En busca de comprensión y aprecio, Lisa se dirige a la Escuela Elemental de Springfield, donde espera que sus singulares capacidades no pasen desapercibidas. Y no pasan. Sus profesores premian su inteligencia, su sensibilidad y su talento con Sobresalientes y con una completa indiferencia. Sin embargo, sus compañeros de clase, son de todo menos indiferentes, poniéndole motes como “Cabeza Puntiaguda Poindexter”, “Pazguatoide” y “La Reina del Cerebro”.
Lisa encauza su tristeza y su desilusión hacia la música del saxofón, en la que, bajo la guía espiritual de su mentor, Murphy Encías Sangrantes, ha compuesto joyas como “Blues de Machacada por la Bola Esquivada”, “Blues de la Minúscula Paga”, y “He Sido Buena Durante Tanto Tiempo que Me Parece Mal”. Sus otras pasiones abarcan ponis, ver los “Pequeños Elfos Felices”, llamar a “La Línea Caliente de Corey”, y estudiar las vidas de mujeres que han resistido la dominación del patriarcado. Sus considerables logros incluyen la puesta en práctica del alarmantemente exitoso programa de reciclado de Springfield; ser portera estrella de hockey para niños y hallar un uso práctico para la geometría.
Aun cuando Lisa consigue mucha menos atención por sus logros que Bart por sus trastadas, ella es a menudo la devota e impagable aliada de Bart. Le ha ayudado a frustrar los diabólicos planes de Diversión Bob, a descubrir el zen en el arte del golf en miniatura y a poner a punto sus habilidades en la lucha con comida sirviendo de blanco. Tal y como Bart admite a regañadientes, Lisa tiene el cerebro y el talento para llegar hasta el final, diga lo que diga cualquiera. Y cuando lo hace, Bart estará allí mismo para pedir dinero prestado. |
 |
 |
MAGGIE SIMPSON es el centro tranquilo del caos del hogar de los Simpson. Soporta pacíficamente los peculiares remedios caseros de unos abuelos chochos, lleva novedades de moda para bebés de dudoso gusto y pasa cortos espacios de tiempo en el aire. Todo ello si una sola palabra de queja.
Las cosas podrían cambiar, sin embargo, cuando Maggie aprenda a hablar. Por más que nadie la escucharía. Cuando queda confiada al cuidado de Homer, Maggie tiene libertad para hacer casi cualquier cosa que se le antoje, como beber del plato del perro, examinar las maravillas de la maquinaria pesada y disparar a Charles Montgomery Burns.
Maggie se relaciona mejor con aquéllos que la comprenden. En consecuencia, sus mejores amigos son Bola de Nieve II y el Pequeño Ayudante de Santa Claus. Incluso en una ocasión estableció lazos afectivos con una manada de osos grises salvajes. |
|
|