Estas metas creativas exigían el equipo de guionistas más sólido que fuera posible, por lo que los productores escogieron un elenco de guionistas estrella que habían trabajado en el programa desde su comienzo (o casi), varios de los cuales habían sido directores del mismo. Todos ellos conocían y adoraban a los personajes. Además de Brooks, Groening, Jean y Scully, el equipo de guionistas estrella de LOS SIMPSON incluía a David Mirkin, Mike Reiss, George Meyer, John Swartzwelder y Jon Vitti. (Ian Maxtone-Graham y Matt Selman, actuales productores ejecutivos del programa, se incorporaron más tarde al conjunto de guionistas
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Si bien el compromiso de los guionistas para crear el mejor guión cinematográfico posible para los “Simpson” era inquebrantable, no se tomaron en serio la designación de “estrellas”. “No era que cada minuto de nuestras reuniones fuera algo espectacular”, dice, riéndose Al Jean. “Como cualquier grupo de ‘estrellas’ tuvimos fallos y aciertos”. Con todo, cada uno de ellos aceptó la oportunidad de colaborar en una película esperada desde hacía mucho y protagonizada por los personajes que ellos habían contribuido a dar forma.
Para estos guionistas, trabajar en LOS SIMPSON tenía un eco emocional además de creativo. “Resultaba increíblemente emocionante estar trabajando en una película y tener el honor de haber sido seleccionado para escribir el guión”, asegura Mike Reiss. “Más emocionante que hacer la película era estar en una sala con ese grupo de personas” repite Jon Vitti. “Era un privilegio ver a esta gente trabajar cada día – y una pesadilla simplemente horrible tratar de mantener su ritmo”. David Mirkin añade: “Era sensacional volver a estar juntos, porque hay una energía muy específica, muy especial cuando todos nos reunimos. No obstante, también era una energía muy morbosa”.
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Los guionistas estaban tan metidos en los personajes, y tan resueltos a crear una película digna de “Los Simpson” que, al menos en sus primeras sesiones, les costó elaborar un primer borrador. “Nos preocupábamos tanto que, al principio del proceso de redacción, estábamos excesivamente tensos” dice Brooks. “Nos costó un año sólo relajarnos y empezar a divertirnos de la forma como siempre lo habíamos hecho con el programa”.
Finalmente, los guionistas idearon un esbozo de guión cinematográfico que Brooks aprobó. A continuación, desmenuzaron el esbozo en siete partes, con Jean, Scully, Mirkin, Reiss, Meyer, Swartzwelder y Vitti trabajando por separado, escribiendo cada uno de ellos unas 25 páginas. Se reunieron pasado un mes y armaron los siete “capítulos”, creando un primer borrador muy elemental.
A ello le siguieron dos años de reescrituras, que abarcaron al menos cien borradores de guiones. Fue un proceso extenuante y meticuloso. “Aun cuando la película tiene una duración triple a la del programa de televisión, resultó cientos de veces más difícil de escribir”, explica David Mirkin.
Estas metas creativas exigían el equipo de guionistas más sólido que fuera posible, por lo que los productores escogieron un elenco de guionistas estrella que habían trabajado en el programa desde su comienzo (o casi), varios de los cuales habían sido directores del mismo. Todos ellos conocían y adoraban a los personajes. Además de Brooks, Groening, Jean y Scully, el equipo de guionistas estrella de LOS SIMPSON incluía a David Mirkin, Mike Reiss, George Meyer, John Swartzwelder y Jon Vitti. (Ian Maxtone-Graham y Matt Selman, actuales productores ejecutivos del programa, se incorporaron más tarde al conjunto de guionistas). |
Si bien el compromiso de los guionistas para crear el mejor guión cinematográfico posible para los “Simpson” era inquebrantable, no se tomaron en serio la designación de “estrellas”.
“No era que cada minuto de nuestras reuniones fuera algo espectacular”, dice, riéndose Al Jean. “Como cualquier grupo de ‘estrellas’ tuvimos fallos y aciertos”.
Con todo, cada uno de ellos aceptó la oportunidad de colaborar en una película esperada desde hacía mucho y protagonizada por los personajes que ellos habían contribuido a dar forma.
Para estos guionistas, trabajar en LOS SIMPSON tenía un eco emocional además de creativo. “Resultaba increíblemente emocionante estar trabajando en una película y tener el honor de haber sido seleccionado para escribir el guión”, asegura Mike Reiss. “Más emocionante que hacer la película era estar en una sala con ese grupo de personas” repite Jon Vitti. “Era un privilegio ver a esta gente trabajar cada día – y una pesadilla simplemente horrible tratar de mantener su ritmo”.
David Mirkin añade: “Era sensacional volver a estar juntos, porque hay una energía muy específica, muy especial cuando todos nos reunimos. No obstante, también era una energía muy morbosa”.
“Mordimos un montón de lápices y encargamos montones de pizzas a altas horas de la noche para proseguir con la empresa”, añade Matt Groening. “Siempre fue cuestión de escribir y reescribir, poniendo el acento en reescribir. Siempre andábamos haciendo pequeños ajustes al guión y jamás dejamos de tratar de idear una línea o una escena mejor”.
“Estábamos decididos a seguir reescribiendo hasta que los animadores fallecieran de agotamiento”, dice, bromeando, el guionista Matt Selman. “Si no hubiéramos tenido una fecha de estreno, aún seguiríamos trabajando en ello”. |
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Todos agradecieron que James L. Brooks hubiera vuelto a la sala de redacción. Brooks fue director del programa en los primeros años de la serie, trabajando posteriormente como inspiración y asesor de los guionistas del programa. (“La serie fue mi primer empleo a tiempo completo en tres años y, desde entonces, ha sido un empleo a tiempo parcial”, comenta).
Para la película, Brooks volvió a relacionarse con los personajes y el mundo que él había contribuido a desarrollar. “La participación de Jim es el gran secreto de la película”, afirma Mike Reiss. “Nos hizo pasar por tantas revisiones que soy incapaz de contarlas. Ésta es la forma de trabajar de Jim – trabaja hasta que le arrancan el guión de las manos”.
“Tuvimos que ampliar nuestra forma de pensar y salir de la estructura de 20 minutos propia de la narración de comedias de situación”, añade Mike Scully. “Y es ahí donde contamos mucho con Jim porque él ha realizado tantas grandes películas. LOS SIMPSON exigió que reajustáramos la forma de contar historias propia de ‘Los Simpson’, y Jim tuvo una enorme influencia en esa área”. |
“Jim trabajaba más que cualquiera de nosotros”, afirma John Swartzwelder, autor de más guiones de la serie que cualquier otro guionista. “Resultaba asombroso verle crear esas rarezas que nosotros incorporaríamos a la película para ver si funcionaban”.
“Fue una emoción increíble trabajar en una película junto a Jim Brooks”, resume Al Jean. “Yo diría ‘una vez entre un millón’, aunque espero que haya más”.
Varios de los guionistas atribuyen a Brooks el mérito de asegurarse de que el guión incluyese latidos emocionales importantes.
Pero el mismo Brooks afirma que la comedia, la acción y la emoción del argumento tienen idéntica importancia. “No hay nada más importante para la franquicia de los ‘Simpson’ que lograr cuantas risas sea posible e incluir grandes piezas de repertorio”, explica. “Y esto hizo que la emoción de crear un argumento resultara más retadora. Siempre empezamos con las risas. Pero necesitábamos esa emoción que sostiene los chascarrillos y que lleva a los espectadores a preocuparse de lo que les sucede a los personajes”.
Más que cualquier otra cosa, Brooks buscó el tono adecuado para la película. “Tono es la palabra que describe todo lo que andábamos buscando”, dice Brooks. “Uno echa todos los ingredientes en la olla – argumento, emoción, chistes – pero el resultado final de todo ello es el tono. Siempre es lo más importante en una película”. |
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La búsqueda del tono adecuado se extendió más allá del proceso de realización del guión y la animación de la película, que duró dos años. Hans Zimmer, que compuso la partitura de LOS SIMPSON, también hizo aportaciones tonales clave. “Hans participó en gran medida en la búsqueda del tono correcto, proporcionándonos un punto de vista fresco, después de los años que habíamos dedicado a la película”, añade Brooks.
En una sala llena de escritores que trabajaban infatigablemente para crear el mejor guión cinematográfico posible, ninguno trabajó más duro que Al Jean, que tenía el hercúleo trabajo de dirigir el programa y trabajar como productor-guionista de la película. “No puedo pensar en nadie más que pudiera haberse encargado del programa y la película al mismo tiempo”, asegura, maravillado, el guionista Ian Maxtone-Graham. “Es un testimonio de la asombrosa capacidad mental de Al. En un momento dado estaría revisando un esquema visual para el programa a la vez que nos dirigía la mirada y lanzaba una idea para la película”.
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El infatigable Jean – la única persona que controlaba todo lo relacionado con la película y con el programa – se aseguró de que no hubiera solapamiento de argumentos entre una y otro, manteniéndose en secreto los detalles de la trama de la película. “Como mantuvimos secreta la trama de la película, cuando los guionistas del programa lanzaban ideas semejantes a las que aparecían en el filme, yo decía: ‘No. No podemos usar eso. Pero no puedo deciros por qué’”.
La discreción mencionada por Jean alcanzó un nivel raras veces visto en la industria cinematográfica, incluso en estos tiempos en que Internet nos vuelve tan cautelosos. Los realizadores guardaron el guión bajo llave en las oficinas de producción e incluso cuando se aproximaba el estreno de la película se mostraban reacios a divulgar los detalles de la trama, para asegurarse de que los espectadores gozaran por completo de las muchas sorpresas de la película. Pero un trailer adelantado reveló la presencia de un nuevo miembro del hogar de los Simpson: el cerdo que es la mascota de Homer y cuya aportación más señalada a la comunidad consiste en unas pocas toneladas de “fertilizante”.
La “cuestión” de los excrementos de cerdo, unida a la completa ignorancia de Homer, conduce al desastre a la ciudad de Springfield. “Nos emocionó la idea de que Homer hiciera lo peor que había hecho en su vida”, dice David Mirkin. “Y eso lleva al dilema moral que se le plantea: dejar que la ciudad muera o tratar de salvarla”.
La propia Springfield se convierte en un personaje clave de LOS SIMPSON, lo que todavía distingue más a la película de la serie. Los realizadores exhibieron la ciudad entera a través de un gran dispositivo cinematográfico. Además, destacan prácticamente a cada personaje de Springfield, la mayoría de los cuales aparecen en una gran escena de chusma que es uno de los ejes de la película.
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