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SECCIÓN OFICIAL | Karaula/ Border Post

«El objetivo de los nacionalistas es que olvidemos como eramos»

30.09.2006

En ‘Karaula’ por primera vez todas las naciones de la ex Yugoslavia se unen para hacer una película.

La última de las películas que compiten por la Concha de Oro es una tragicomedia situada en 1987, a medio camino entre la muerte del Mariscal Tito y la guerra de los Balcanes que acabó con la desmembración de Yugoslavia. Karaula, Puesto fronterizo en español, es una coproducción entre Croacia, Bosnia- Herzegoniva, Macedonia, Eslovenia y Serbia, además de Hungría, Gran Bretaña, Austria y Francia. Su director, el croata Rajko Grlic, destacó especialmente que es la primera vez tras la guerra que una película une a actores y técnicos de todas las antiguas repúblicas que formaban Yugoslavia. «También hemos querido que en la historia de la película participaran personajes de todos esos lugares.

El médico es croata, el personaje femenino es macedonia, el soldado que pide marchar a ver la tumba de Tito es serbio y el teniente del puesto fronterizo, bosnio». A la hora de dibujar a los personajes han querido «escapar de los estereotipos, de los chistes que funcionan sobre la gente de una zona u otra, aunque los que entiendan el idioma se dan cuenta de su procedencia por los acentos».

Tardó un año y medio en decidir el reparto. El encuentro entre todos ellos tuvo lugar un mes antes, en el mismo lugar del rodaje, un hermoso paisaje montañoso en la frontera con Albania. «Fue curioso ver cómo se relacionaban actores y técnicos de todas las nacionalidades ex yugoslavas, al principio hablaban con cautela, pero se fueron soltando. Ha sido el mejor equipo». Grlic negó que su película sea nostálgica de Yugoslavia o del régimen comunista, «con el que siempre tuve problemas para rodar.

Yugoslavia fue un país que llegó a su fin y punto. Pero creo que tenemos derecho a recordar lo que era porque uno de los objetivos de los nacionalistas siempre es olvidar el pasado, no les gusta recordar cómo éramos». De lo que se reconoce nostálgico es «de las personas que componían ese país, que eran muy amables entre ellas antes de la guerra. Y creo que ahora se empieza a ser como antes. Hemos comido, bebido y luchado mucho juntos y tenemos un idioma común, así que me parece muy difícil dividirnos».

El actor Sergei Trifunovic, que encarna al soldado enfrentado al teniente, dijo haber deseado «que esta reunión de actores de toda la ex Yugoslavia ojalá se hubiera producido antes, durante la guerra. Yo tenía 18 años y creo que pudimos haber hecho algo». Al director de Karaula le gusta el cine de Kusturica, pero dijo sentirse «muy lejano de él después de haber estado seis horas juntos hablando de la guerra». Denunció Grlic «la facilidad con que muchos comunistas se hicieron nacionalistas de la noche a la mañana.

El nacionalismo es la mejor música para la muerte y el asesinato. Ellos vaciaron la cabeza de la gente que estaba por una idea común. Y creo que es necesario contarlo».


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