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SECCIÓN OFICIAL | 'Half Moon'
«No puedo estrenar en Irán, aunque me he autocensurado»
29.09.2006
El kurdo Bahman Ghobadi vuelve dos años después de ganar la Concha de Oro.
El realizador kurdo Bahman Ghobadi, que hace dos años se hizo con la Concha de Oro por la película Las tortugas también vuelan, vuelve al Festival con Half Moon, donde un músico a punto de morir y sus hijos recorren un largo y dificultoso camino para atravesar la frontera desde Irán y poder actuar en el Kurdistán iraquí, convirtiéndose en una metáfora de las dificultades que vive su pueblo.
Como en su anterior película, el rodaje de Half Moon ha estado lleno de complicaciones porque Irán no les dejó los materiales necesarios y tuvieron que importarlos del extranjero. El guión lo escribió en apenas quince días, otros cuarenta empleó para el rodaje propiamente dicho, que se realizó en unas condiciones extremas, especialmente por el frío. Al mismo tiempo, editaban y ajustaban el sonido. «En total, hasta poner los subtítulos, no hemos tardado más de cuatro meses».
Se trata de la cuarta película de Ghobadi, que se ha encontrado con los mismos problemas: «Me cuesta ilusionarme con un proyecto porque cuando hago un filme pongo todo mi empeño y luego no me dan licencia para exhibirla. ¿Piensen cómo puedo tener energías?». En Half Moon, una de las razones alegadas para no concederle los permisos necesarios ha sido el hecho de mostrar a una mujer cantar en solitario, «algo que está totalmente prohibido en Irán, me llegue a autocensurar para poder estrenarla, pero no hubo manera».
El kurdo se marca como objetivo mostrar la realidad de su pueblo a otras culturas. Mi cine parte de esa realidad y llega al corazón de las personas». En esta ocasión ha querido reflejar «lo que sufren los artistas kurdos, sin importar el campo en el que trabajan».
Señala que «recibir un premio como la Concha de Oro, en casos como el mío, ayuda a que las películas se puedan distribuir». Pero Ghobadi entiende que no todo son ventajas porque desde entonces «me siento bastante más viejo, me pesa la responsabilidad, porque en estos dos últimos años he pensado sobre qué huella quería dejar en el mundo». TERESA FLAÑO |