"Nunca he dejado de hacer una película por dinero. No tengo cachet, me adapto en función de la producción que me ofrezcan". Toda una declaración de principios de Sergi López, actor catalán que triunfó en Francia antes que en España, donde tiene la sensación que no cuentan con él "porque piensan que cobro mucho. Creen que en Francia me pagan más, pero he cobrado más dinero por películas españolas que francesas", asegura.
´Entre las piernas´, ´El cielo abierto´, ´Sólo mía´ y la célebre y oscarizada ´El laberinto del fauno´, son algunas de las incursiones de López en nuestra cinematografía, que le descubrió en ´Western´, uno de los primeros trabajos que hizo a las órdenes de su buen amigo Manuel Poirier, con el que, después de ocho filmes, forma "una pareja de hecho". Y con Poirier ha viajado a Donostia para presentar ´La maison´, uno de los dieciséis títulos que aspira a la Concha de Oro.
López vive en Vilanova y la Geltrú, mientras que Poirier reside en Francia. "Sólo nos vemos en los rodajes, que son muy relajados porque somos muy amigos. Pero, por su forma de filmar, me sigo poniendo tan nervioso como la primera vez. Además, todo lo que me ha propuesto me ha gustado porque me identifico con lo que cuenta. Manuel toma riesgos, con él no sabes qué va a pasar porque improvisa mucho", explica este intérprete que bordó el papel de cruel y sádico capitán en ´El laberinto...´, el que ha sido su primer éxito en la taquilla española.
A Sergi López le gustaría trabajar más en España, pero no se queja porque reconoce que le va "súperbien". Tengo muchas ofertas de distintos países, también de aquí y lo de ´El laberinto...´ fue estupendo", advierte este cercano y simpático intérprete, que se mantuvo bastante al margen de la promoción de la célebre producción de Guillermo del Toro "porque me rompí una pierna, estaba haciendo teatro y tenía dos películas pendientes de rodar". Poco competitivo Por su aspecto de chico bueno, ha hecho pocos villanos cinematográficos, "pero no busco personajes fuera de lo normal para hacerme con un catálogo de papeles diversos. Me gusto hacer de malo sonriente en ´Harry, un amigo que os quiere´ y de militar franquista de ´El laberinto...´, pero también estoy muy cómodo con el tipo frágil y vulnerable de ´La maison´", añade.
López es de los que creen que los directores se fijan en uno "por lo que te han visto hacer. Una de las mejores cosas que me pasó con ´El laberinto...´ es que no se me reconocía, la gente sabía que salía, pero les costó verme en ese papel. Esto de actuar es así de curioso, nunca estás convencido del todo de si lo estás haciendo bien. La película de Guillermo salió muy bien. Su gran talento es contarte las cosas de tal manera que no le puedes decir que no. Cuando me ofreció el papel del militar, ni siquiera había escrito el guión, pero había tanto de lúdico y de diferente en esa historia sobre la guerra civil con monstruos que no me asustó el proyecto", recuerda. Sin reproches al cine nacional "porque lo que me pasa es excepcional, ya que trabajo y me pagan por actuar. Además, tengo los pies en la tierra al estar rodeado de gente que no tiene nada que ver con el cine", López baraja varios trabajos: una película con Francois Ozon "que se ha retrasado por problemas financieros", y venir a España con el monólogo que ha representado en el país vecino, ´Non solum´, donde se desahoga haciendo de payaso durante hora y media, según sus palabras.
El año pasado, la que fue su compañera en ´Una relación pornográfica´, Nathalie Baye, se llevó la Concha de Plata a la mejor actriz por ´Mi hijo´. En esta edición, él es uno de los aspirantes al galardón en su versión masculina. "Por mi naturaleza soy poco competitivo. Los premios de cine siempre tienen una parte injusta y también justa. No peleo por los reconocimientos porque no cuento con ellos", asegura. |