De lo visto hasta ahora en un flojo festival de cine de San Sebastián, hay algunas cosas aceptables y otras absolutamente impresentables.
Entre estas, vergonzoso en cualquier pantalla, una cosa llamada Encarnación, dirigida por una indocumentada Anahí Berneri.
Afortunadamente una chica de 19 años que cuando tenía 9 armó el taco con un corto en Locarno, ha traído hasta el festival la májísima: Buda explotó por vergüenza. La autora: Hana Makhmalbaf.
Siguiendo con el cine hecho por mujeres y para mujeres, muy bien Gracia Querejeta con Siete mesas de billar francés. Y mal Icíar Bollaín con Mataharis.
Ambas tienen un punto en común: un personaje masculino muy malo: tiene otra mujer y otro hijo. Les puedo hacer una lista de maldades masculinas más amplia.
Maja con dosis de violencia agradable: Promesas del este, con un imperturbable Viggo Mortensen.
No ha faltado la habitual película de Irak, esta vez con BATTLE FOR HADITHA de Nick Broomfield. Lo original de esta: "todos son malos, no sólo Bush".
Veremos qué pasa al final y el reparto de premios.













