Charley Gilson es un cazador de búfalos que mata por el placer de matar. Sandy McKenzie, por otro lado, está cansado de matar, pero accede a convertirse en socio de Charley cuando su ganado muere en una estampida. Un inmerecido fracaso comercial para una película adelantada a su tiempo, a favor de los indios, ecologista y que denunciaba las matanzas de animales.