En Kenia, bajo el dominio de Gran Bretaña, miembros de la tribu de los kikuyu trabajan en paz para el colono británico Henry McKenzie, ateniéndose tanto a las leyes británicas como a sus creencias religiosas. Peter, el hijo de Henry, y el trabajador negro Kimani son muy buenos amigos, pues han crecido juntos como hermanos. Cuando el padre de Kimani es encarcelado por seguir sus costumbres tribales, Kimani asiste a una reunión secreta de los Mau Mau, un grupo de nativos que proyecta la insurrección.