Sofía Loren visita en la Catedral de Burgos la exposición sobre El Cid, 46 años después de haber sido Doña Jimena en la gran pantalla./SONIA QUINTANA
Sofía Loren llega al Teatro Calderón para asistir a la gala de clausura de la 52 edición de la Seminci. /EL NORTE
Eligió para su visita a Burgos
un elegantísimo traje compuesto
por falda negra y chaqueta
adamascada en negro y
plata. Un coqueto pliegue en
forma de abanico abierto, en
el top negro bajo la americana, escondía
ese generoso escote que tanto ha hecho
soñar a hombres (y mujeres) durante
décadas. Sofía Loren, que llegó a la capital
burgalesa la noche del jueves, compareció
puntual ante el medio centenar de
medios de comunicación que la aguardaban
en una de las salas de reuniones de
un céntrico hotel de la ciudad. Llegó
acompañada de la consejera de Cultura,
María José Salgueiro, y, nada más salir
del ascensor, se encontró rodeada de 'flashes',
que ya no se separaron de ella en
toda la jornada. Recibió de manos de la
consejera una edición facsímil del
manuscrito del poema de 'El Mío Cid',
que agradeció con un «es uno de los más
bellos regalos que, verdaderamente, deseaba
tener», mientras hojeaba las páginas
del ejemplar. Esas fueron las primeras
palabras que la gran diva del cine europeo
pronunció ante su auditorio.
Venía con la lección bien aprendida y,
nada más saludar a los presentes con un
«Buona sera», se lanzó a hablar de 'El
Cid', la película que, en 1961, la trajo
como Doña Jimena a algunos parajes
castellanos y leoneses y que, 46 años más
tarde, ha servido de maravillosa excusa
para que la Junta de Castilla y León la
haya invitado a visitar la exposición 'El
Cid. Del hombre a la leyenda', que con
motivo de la conmemoración del octavo
centenario de 'El Cantar de Mío Cid' acoge
la Catedral de Burgos. «Estoy muy
orgullosa de estar aquí esta tarde porque
'El Cid' representa para mí el inicio de
mi carrera en el cine americano. Yo guardo
recuerdos maravillosos de mi estancia
en España -de los que no desveló
ninguno- y, además, siempre que
vengo, me siento como en mi casa.
España es un país maravilloso y
los españoles y los italianos somos
como vecinos», expresó la gran actriz.
Apasionada del jamón ibérico -ha
pedido que le compren uno y se lo envasen
al vacío para llevárselo a Italia-,
Sofía Loren se mostró cercana en todo
momento y no dudó en firmar autógrafos
y fotografiarse con algunos de los curiosos
que se congregaron a las puertas del
hotel para verla salir. La noticia de su
presencia en Burgos corrió como la pólvora
y al apenas centenar de admiradores
del hotel, se les sumaron cientos a las
puertas de la seo burgalesa. Aunque no
estaba previsto, la actriz descendió las
escaleras de la puerta principal para que
nadie se quedara con ganas de poder ver
de cerca a este gran mito del cine, antes
de subirse al coche que la trasladó a
Valladolid.
«‘El Cid’ representa para
mí el inicio de mi carrera
en el cine americano»
Preguntada sobre sus secretos de belleza
para mantenerse tan estupenda a los
73 años, fue muy sincera, «es un
secreto, no se puede decir»,
comentó entre risas. Aunque
quien sí podría dar una pista es
su maquilladora y peluquera,
que le acompaña en todos los viajes, también
en éste. «¿Por qué se quieren encontrar
parecidos a otras actrices conmigo? », preguntó Sofía Loren cuando se le
habló de Penélope Cruz como 'la Loren
española'. «Cada uno tiene que ser uno
mismo y no tratar de imitar a un personaje
que ya existe. ¡Además hay muchas
otras actrices!», dijo. «Sí, pero tú eres la
más guapa», le respondió un periodista.
«Muchas gracias», respondió, y hasta se
sonrojó.
Se despidió lanzando besos para todos
y, subida en unos altísimos zapatos
negros de tacón, se montó en el coche que
la llevó hasta la catedral.
«Ahora dedico mi tiempo a cuidar a mis nietos»
VALLADOLID será también testigo
del paso de Sofía Loren por
Castilla y León. Como Doña
Jimena rodó en el Castillo de
Torrelobatón, en 1961, cuando daba sus
primeros pasos en el cine americano; hoy,
en el 2007, lo hará como la gran diva del
cine europeo, en la gala de clausura de la
Seminci, donde entregará la Espiga de
Oro al productor italiano Alberto Grimaldi,
homenajeado este año por el festival.
«Grimaldi y yo somos amigos desde
hace muchos años pero nos vemos poco
porque yo ya hago otro tipo de vida alejada
del cine. Ahora dedico mi tiempo a
cuidar a mis nietos y eso me tiene muy
ocupada», confesó la orgullosa abuela,
que pronto regresará a la gran pantalla
en la adaptación al cine del musical
'Nine'. «Este proyecto me hace mucha
ilusión por varias razones. La primera,
porque llevo la música en los genes. Mi
madre era pianista y mi hijo es director
de orquesta. Y, entre otras muchas, porque
recuperar a Fellini para la gran pantalla
es un placer enorme», recordó la
actriz que interpretará a la madre del
protagonista, que será Javier Bardem.