Ocho directores noveles debaten sobre los incontables problemas del cine en España
durante el IX Encuentro de Nuevos Autores celebrado en el Teatro Calderón./ CARLOS LÁZARO
De izquierda a derecha, David Ulloa, Maitena Muruzábal, Candela Figueira, Antonio González-Vigil, Jorge Algora y Roser Aguilar. Abajo, Rodrigo Cortés y Tristán Ulloa. / G. V.
AÑOS de obsesiva
dedicación a un
proyecto para
unas pocas semanas
en cartelera,
hipotecar hasta la
casa familiar para ver la película
en la pantalla, falta de medios
durante el rodaje, complicaciones
para entrar en los canales
de distribución y un infinito
etcétera de problemas. Así,
dibujaron el presente y futuro
del cine español ocho directores
noveles durante el IX Encuentro
de Nuevos Autores celebrado
ayer en el Teatro Calderón.
«Nuestra oportunidad llegará
cuando dejemos de llorar. No
hay que hablar de cine como si
fuéramos pobres tullidos porque
el público lo percibe de ese
modo». La intervención del
director Rodrigo Cortés, que llega
a la Seminci con ‘Concursante’,
sirvió para abrir un largo
debate sobre la veracidad o falsa
apariencia del victimismo del
cine español.
«Nos encanta sufrir, porque
producir y dirigir una película
es una locura. Pero siempre
estamos transmitiendo ese mensaje
pesimista», alegó Roser
Aguilar. «El problema no
se soluciona con una subvención,
porque hay que
equilibrar muchos ámbito
y se tiende a mezclar
la creatividad y la industria. No
olvidemos que el cine es un producto
muy caro», aseguró la
directora de ‘Lo mejor de mí’.
Y es que la falta de financiación
ocupó gran parte de la
charla organizada por la Sociedad
General de Autores, como
actividad paralela a las proyecciones
del festival. El responsable
de ‘Naranjo en flor’, Antonio
González-Vigil, criticó la falta
de oportunidades y vehículos
para transmitir las quejas de los
directores noveles al público.
«He estado callado durante 25
años y ésta es la primera vez
que me dejan hablar. He hecho
dos largometrajes y no he visto
un solo euro», aseguró para referirse
a la falta de subvención
pública.
González-Vigil no ha
visto su película en los
cines vallisoletanos por
«problemas burocráticos
en la aduana» y abogó por objetivizar
los criterios para la concesión
de ayudas económicas.
«El dinero público no se puede
repartir caprichosamente. Hoy
en día, es un misterio por qué
unos proyectos lo obtienen y
otros no. Nadie quiere objetivizar
la concesión de subvenciones,
pero hacen falta unas normas
y unos criterios claros. Por
ahí pasa el gran problema del
cine español».
ç
Ése fue otra de las muchas
vicisitudes que pusieron sobre
la mesa el grupo de cineastas.
De forma general criticaron que
los filmes nacionales, en sus
múltiples géneros y subgéneros,
se aglomeren y se reduzcan a la
etiqueta de cine español.
Las jóvenes directoras Maitena
Muruzábal y Candela Figueira
explicaron a los asistentes las
complicaciones del «rodaje sui
géneris» de su primer largometraje,
‘Nevando voy’. «Durante
dos años hemos pedido subvenciones,
pero al final lo hicimos
igual con cuatro duros porque
queríamos contar nuestra historia
», comentó Muruzábal. Por
su parte, Figueira explicó que el
proyecto lo llevaron a cabo solas y sin dinero. Todavía no
sabemos nada sobre el mundo
de la distribución. Para la próxima
vez, ya veremos cómo hacemos
las cosas».
La inexperiencia en el
mundo de la postproducción
cinematográfica fue uno de los
problemas que destacó David
Ulloa en su intervención. «Al
ser noveles, delegamos nuestros
derechos. Nuestra película no
nos pertenece, es del productor.
Pero, nosotros perdemos el concurso
de quien lo ha tenido peor
para realizar su película». Su
trabajo, que se presenta en ‘Spanish
Cinema’ se titula ‘Pudor’ y
lo comparte con Tristán Ulloa.
SIN CORTOS EN LOS GOYA
«Es la culminación lógica de lo
que estaba pasando hasta ahora,
porque hemos visto cómo se premiaban
trabajos menores. El
año pasado consiguieron reducir
45 segundos la gala por este
tema y ahora han logrado otros
45». Con esta irónica dureza,
Rodrigo Cortés reprochó la decisión
de la Academia de Cine de
entregar el galardón al mejor
cortometraje en distinta fecha a
la tradicional gala. Una opinión
compartida por Tristán Ulloa.
«Me parece que los Oscar duran
tres o cuatro horas. No es un crimen
que dediquen una noche al
año a los cortos. Me parece
penoso que se escatime unos
segundos».
A las complicaciones del
rodaje, se añade la difícil entrada
en los canales de distribución.
«Conozco gente que no es
capaz de estrenar cuando ya tiene
su trabajo hecho y se tiene
que quedar con el proyecto
guardado en el cajón», comentó
Jorge Algora. El director de ‘El
niño de barro’ apostó por «mantener
los cines pequeños y crear
un circuito para reducir los problemas,
porque si no se hace, el
panorama se vuelve más oscuro
». Tristán Ulloa añadió la dificultad
no sólo de llegar a los
cines, sino de mantenerse en la
cartelera. «Los dueños prefieren
llenar las salas con ‘Spiderman
3’ que medio llenarla con
‘Pudor’. Pero, no hemos venido
aquí para llorar».
Como solución y al estilo de
lo que ya se está haciendo en
Argentina, uno de los asistentes
barajó la posibilidad de poner
en marcha una serie de cines
con dinero público, con entradas
a un precio asequible y en
las que todas las películas de
origen español se proyecten.
«Creo en la democratización
del cine. Hoy todo el mundo puede
grabar con una cámara como
el que escribe con un boli»,
recordó a modo de aliento para
los más jóvenes Tristán Ulloa. A
pesar de las duras condiciones
del cineasta novel en la actualidad,
Jorge Algora puso un punto
de esperanza al asegurar que «ahora hay una nueva generación
que está renovando el
cine».