Todo es maravilloso hasta que, después de la luna de miel, a la chica se le acaba la paciencia: no ha conseguido que su flamante marido le ponga una mano encima y empieza a sospechar que es impotente.
Pero el problema es, en realidad, mucho más complicado. Cuando por fin lo solucionan, descubren que ella tiene problemas para quedarse embarazada.
El nuevo tratamiento hará que las cosas entre ellos dejen de funcionar, así que se divorcian. Harry Goldenblatt (Evan Handler) es el abogado de Charlotte en su divorcio.
Resulta que él se siente atraído por ella y ella... bueno, no dice que no. La cosa empieza un poco floja pero termina en boda judía, conversión de la novia incluida.
Harry y Charlotte han decidido adoptar una niña china mientras siguen tratando de tener sus propios hijos.