La devorahombres por excelencia. Publicista con agencia propia, es la más deshinibida de las cuatro y no tienen ningún problema en describir con pelos y señales cualquiera de sus noches locas, que son casi todas.
Es la mayor del grupo y la que parece más individualista, pero se ha demostrado que en el fondo no puede pasar sin sus amigas.
Su teoría es que hay que probar todo lo que se pueda mientras se sea capaz, y ella está segura de ser capaz hasta dentro de muchos, muchos años.
No se amedrenta con facilidad y tiene muy claro que tiene que tener siempre acceso libre al bar de moda y una mesa bien situada en el restaurante más in del momento.
Si no lo tiene, lo inventa. De hecho, una vez metió a sus amigas en una exclusiva piscina con la tarjeta de una socia que había encontrado por ahí -haciéndose llamar por el nombre de la clienta en cuestión, claro- y cuando la descubrieron las echaron a las cuatro del recinto delante de todo el mundo.