“Cuando hablé por primera vez con Hugh sobre Tú La Letra Yo La Música , me dijo que no sabía tocar ningún instrumento, ni cantar ni bailar”, confiesa el director. “Fue entonces cuando supe que tenía que escribir un papel relacionado con la música para él y obligarle a hacer todas esas cosas. Sintió una angustia tremenda, aparte de un odio atroz hacia mí por ponerle en este aprieto”, dice Lawrence riendo. “Tuvo que dar lecciones de canto, de piano y de baile. Tengo que decir que se lo tomó en serio. Es increíble la ética del trabajo que tiene”.
“Cuando acepté el papel de Alex, no sabía cantar ni tocar ningún instrumento. Di clases de piano a los nueve años con la madre de Andrew Lloyd Webber como profesora, pero lo dejé”, se lamenta Grant. “Contrataron a los mejores para prepararme musicalmente para la película, y de hecho empezó a gustarme. No sabía que tocar el piano podía ser tan relajante. Volvía de un largo día de trabajo y me ponía a tocar y a cantar hasta bien entrada la noche. Llegó a encantarme de veras el sonido de mi propia voz, aunque no hubiese nadie más que pudiera apreciarlo”.
"Estaba obsesionado”, declara Rafter. “Se quedaba levantado hasta tarde para practicar y venía al día siguiente diciendo: ‘Venga, enséñame los dos siguientes compases”.
Preparar a Barrymore fue un poco más fácil para Rafter porque, al contrario que los personajes de Grant y Bennett, Sophie no tiene que cantar en directo delante de miles de extras. “Drew canta en una escena de la película. Al principio estaba un poco nerviosa”, admite el profesor de canto, “pero cogió confianza y se sorprendió a sí misma. Es muy alegre”.
El mayor reto del coreógrafo Dan Karaty fue convertir a Hugh Grant en alguien capaz de bailar como una estrella de rock de los 80. “Vimos muchos vídeos de grupos como Duran Duran y Wham y hablamos de lo que nos había gustado y lo que no”, advierte Karaty. “Inventamos unos movimientos de cadera muy divertidos, al estilo Tom Jones. Le dije a Hugh que lo más importante era que saliera ahí y lo hiciese a su manera. Actuó para fans entregadas de cuarenta y tantos. Las escenas son desternillantes”.
Como ésta es la primera película en la que Haley Bennett actúa y canta profesionalmente, se preparó en ambas disciplinas. Bailar como una megaestrella reconocida internacionalmente supuso otro problema. “Fue divertido enseñar a Haley a comportarse como una cantante que llena estadios y que hace todo tipo de números de baile con bailarines detrás de ella”, dice Karaty. “Hay dos grandes números de producción en la película. Uno se llama Buddha’s Delight, y muestra a Haley con quince bailarines. Hay fuegos artificiales y un Buda de casi cinco metros de alto que gira para que aparezca Cora. Estilísticamente, es una mezcla entre yoga y hip-hop. Haley estuvo realmente a la altura. Parecía una auténtica estrella de pop”.
Volver
|