Y para los cinéfilos...
La taquilla en Estados Unidos ha dictado sentencia. El thriller policíaco del neozelandés Martin Campbell, responsable de dos de las entregas más celebres del agente 007 ("Goldeneye" - 1995 - y "Casino royale" - 2006 -) , ha entusiasmado al público por la excelente interpretación de Mel Gibson, que ha vuelto a la gran pantalla después de un largo período retirado. En la historia, el detective de homicidios Thomas Craven investiga la muerte de su hija, una ferviente activista social que guardaba increíbles secretos y, además, fue víctima de un oscuro complot. Más de dos horas de suspense y adrenalina son las claves de esta superproducción de participación americana, francesa e italiana.