Don Juan Tenorio, acompañado de su fiel criado Ciutti, regresa a Sevilla para resolver la apuesta que hizo con Don Luis Mejía. Dicha apuesta consiste en cuál de los dos ha obrado peor con mejor Fortuna. Los dos quedan emplazados a una nueva apuesta ya que han matado a un número similar de hombres y conquistado las mismas mujeres.