|
|
|
En Nápoles, sobre una plaza llena de risueños y ruidosos curiosos, miden sus fuerzas el joven Carlo Broschi y un trompetista virtuoso. Con una facilidad extraordinaria, el joven castrado se anticipa a todas las trampas de su contrincante e impone su voz perfecta y pura a un público ya conquistado que vitorea su nombre: "Farinelli".
|