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A Sonny no le gusta hablar y, por eso, no pronuncia palabra, aunque Frankie va diciendo que es su socio y solo el puede interpretar lo que piensa. La gente, alrededor de Sonny, habla y habla, fundamentalmente de sexo, drogas y religión. Sonny, sin salir de su silencio, no cesa de escribir. Y, al parecer, su libro puede ser la maravilla que logre conmover al mundo, con consecuencias tan definitivas como las que se derivaron de la Biblia. Y Frankie cree haber encontrado al negociante que sabrá convertir la obra de Sonny en un rio inagotable de dinero.
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