Un bailarín soviético se ha refugiado en Estados Unidos y otro norteamericano ha desertado a la URSS. El avión en que viaja el primero ha de hacer escala forzosa en Siberia, lo que aprovecha el gobierno de Moscú para intentar que vuelva a ocupar el lugar que tenía en su país antes de fugarse. Para ello utilizan al bailarín negro de claqué y a su esposa nativa.