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En 1663, Antonio Vieira fue convocado ante el terrible tribunal de la Inquisición. Maquinaciones en la Corte y algún pequeño malentendido, debilitaron la posición del cura jesuita y amigo íntimo del último rey, Joao IV. Ante los jueces, el padre Antonio Vieira repasa su pasado: su juventud en Brasil, sus años como novicio en Bahía y su primer éxito en el púlpito.
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