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El gran éxito del film se basó en la historia, en la que se tenía que hacer creíble que un cuarentón se hiciera pasar por una mujer para poder trabajar en la televisión. La película, como la mayoría de comedias clásicas "screwball", se sustenta especialmente en el equívoco, que provoca un auténtico caos conforme avanza la trama y donde la mentira no hace más que complicar las cosas. Dustin Hoffman recibió por este papel su quinta nominación al Óscar (premio que tres años antes había conseguido por "Kramercontra Kramer") y la película obtuvo nueve nominaciones más, incluidas las de mejor película, mejor dirección y mejor actriz secundaria, premio que sí se llevó a casa Jessica Lange.
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