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El dragón rojo Un asesino como el Dr. Hannibal Lecter siempre encuentra admiradores, criaturas pervertidas que se regodean en los detalles de sus brutales crímenes. Les emociona su mera existencia y lo que a otros mortales más "débiles" les provoca horror y sudores fríos, a ellos les sirve de estímulo para seguir viviendo sus solitarias y amargadas existencias. Para estos inadaptados, Lecter es una especie de ser superior: creen que tendría la capacidad especial de comprenderlos, de verlos como ellos se ven a sí mismos y de respetar la necesidad de sus actos depravados.


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