La carrera del General Irwin se interrumpe al ser juzgado, despojado de su cargo y sentenciado a una prisión militar de máxima seguridad, gobernada por el Coronel Winter, que siente respeto por el legendario general, pero poco a poco ese respeto se vuelve resentimiento, al comprobar que Irwin le desafía y cuestiona su forma de llevar la prisión.